Sobre el ego y la devoción en danza

Las mezclas de amor y deseo a veces son un tanto peligrosas, a veces piensas con la razón, juzgas, valoras,.. y otras sólo puedes sentir felicidad. Al final se trata del equilibrio, si estiras mucho te puedes hacer daño, si eres rígido también te puedes hacer daño. Porque danza es un trabajo devocional.

La finalidad de hacer clase es poder recibir un poquito, aprender danza pero no sólo aprender danza. Porque si nos detenemos ahí nos quedamos en la superficie del lago. Un arte se sostiene por el amor al arte, y eso es lo que lo sostiene, como en una relación, si no hay entrega, la pasión se termina.

No sirve de nada que aprendas mil pasos si no hay devoción, porque no se trata de mostrar, no se trata de que te admiren, no se trata de llenar tu ego, no se trata de sentir o no sentir miedo porque las demás bailan mejor, o sentir que eres la mejor porque sabes más, sino se trata de sentir la danza, de sentir la conexión de tu movimiento con la música y con las demás bailarinas.

No sirve de nada que admires y quieras bailar como la bailarina x del momento. Identifícate contigo misma, tú no eres nadie que quieras imaginar, simplemente eres tú. Es más, en tribal, eres todas, y al bailar la verdadera danza tribal eres las demás. No existe competencia, ni nadie mejor ni peor.

Si ya has llegado a aprender los básicos, es el momento de aprender a comunicarte con las demás. Da igual si tienes que bailar pasos simples porque las demás saben menos, porque no se trata de qué pasos bailes, ni de qué nivel bailes (sólo el tiempo y la dedicación hará que llegues hasta dónde tu cuerpo te lo permita). Se trata de aprender a comunicarte con las demás.


Para bailar la verdadera danza tribal ha de haber una relación de unión y empatía entre todas.

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